domingo, 10 de noviembre de 2019

PRONÓSTICO.






PRONÓSTICO.
Dibujaste en un beso en el silencio, mordiste mis labios y por mi piel te paseaste inquieto...
Me rodeaste con tu abrazo deteniendo mi aliento…
Mi cuerpo se estremeció ante tu tacto, como se estremece la frágil margarita al toque del viento, me abracé a ti, no eramos dos porque yo… Solo sentí un corazón al contacto de los cuerpos.
Pronunciaste versos inaudibles mirándome a los ojos, tomando mi rostro entre tus manos los cubriste de besos y yo… yo permanecí con los ojos cerrados para retener en mi, tan bellos momentos, deje silenciosa que pasara el tiempo.
¿Cuánto? No lo sé, solo sentía el temblor que me despertaste en el momento…
Es tan inexplicable el sentimiento…
Como puedo decir que tenía en mi mano el corazón, cuando con ansiedad me aferré, a lo que en el momento me ofrecías, una caricia desvelada, una inspiración para un poema donde luego…
Podría derramar el alma mía.
¡Tan cercano y tan lejano¡ Que aun pienso...
¿A qué viniste hasta mi puerta?
¿A probar mi fortaleza?
0 quizás para mañana buscar ese verso en el que dolida expreso mi tristeza…
Todo es posible, en esos abismos en los que dos cuerpos se encuentran y giran abrazados, cayendo dulcemente en una muerte y luego en soledad se resucita.
Solo queda el recuerdo de un beso, que me hace caer en un pozo profundo de tristeza.
Entonces pienso en las veces que la muerte me ha besado, así he quedado, sola abrazando tu sombra, con el deseo en la piel y con la sensación en mí, de tener en el centro de alma esa calcárea estalactita puntiaguda, que perfora este corazón que de tanto desear retener el beso en su labios, desfallece, decae, se derrumba.
Es que a veces el deseo hace bailar las emociones, el cuerpo cede, el alma desciende, pierde el equilibrio, desaparece en un instante...
muere al abrir los ojos, abrazando sola el alma.
Un abrazo y danzar juntos un momento, sentir luego que doy de bruces en un segundo con tu adiós premeditado, hacer que al soltarme me falte el suelo.
Sentir en un momento que desaparezco, que me hundo...
cuando dejaste mi deseo sucumbir en un segundo.
Tú me elevaste al infinito con un beso y luego…
me vi morir con las alas rotas, me derrumbé en ese colchón hecho de amarguras, ese que en mi soledad me acoge para verme extinguir en el olvido.
Te vi salir por esa puerta, despedirte, después de encender el fuego…
¡Apagarlo sin que consuma es de tu parte... Quebrarme ante la impotencia, de no poder detener ese adiós, que no estaba pronosticado por mí, pero por ti ….¡PREMEDITADO!
©® Marta Lombana.
Colombia.
Escrito en México
En mis noches de desvelo.
Derechos reservados de autor.
Noviembre 10/2019.

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